Incursión alsaciana
Bottmingen - Castillo de Haut-Koeningsbourg - (Ribeauvillé - Hunawihr) - Riquewihr - Colmar
Primer día de actividades de verdad, y síndrome del papel en blanco. Hay que empezar rápido a coger ritmo de viaje blogero. Y da confianza empezar por una ruta que ha habido tiempo de estudiar desde casa, porque en general no hemos preparado mucho. Además es Francia, que más o menos nos lo sabemos.
Derechos al castillo de Haut-Koeningsbourg. Un castillo siempre es un buen comienzo: buenas vistas, algunas historias, llamativo para los niños... Lo tiene todo. Para empezar, un parking repleto. El castillo está en lo alto de un risco, y la carretera de acceso se queda en un único sentido en el último rizo a su alrededor, de manera que es un óvalo en subida al llegar, con los arcenes repletos de coches, un espacio en la puerta para descargar al personal, y vuelta para abajo a completar al bucle. Descargo y bajo, y cuando llego de nuevo a la base, sólo quedan sitios allí, así que aparco y subo caminando.
El acceso al castillo recuerda un poco a las primeras calles de Mt St Michel, en cuesta y con comercios a los lados (aquí mucho más reducido). Pero la visita está muy bien, el día un poco frío.
En la zona, amplios viñedos nos recuerdan a nuestras visitas a Medoc, aunque esta vez, en agosto, están cargados de racimos y hojas, con un torno verde que la cepa no ofrece en marzo.
Llegamos a Riquewihr, un precioso y pequeñito pueblo hiperturístico.
A veces dudas de si es un decorado.
Sin reserva en estos sitios tan turísticos te mueres de inanición, o de agotamiento dando vueltas por los sitios para nada, y además sale a relucir una escasa simpatía de los metres, que te rechazan como si estuvieras loco por preguntar.
Así que nos apañamos con unos Croque-monsieur (mejorables), y de postre unos crepes impresionantes (muy especialmente el de speculoos, sabor que cada vez está más de moda). el hombre los hacía con un mimo, un cuidado, es un auténtico orfebre de los crepes. Así le quedan, claro.
Las pruebas del delito
Y de allí, tras una parada para comprar vino, a Colmar, pueblo de cierto mayor tamaño en la región, y también muy bonito con ese aire medieval de las casas con entramado de madera, y sus canales.
Petite Venice
Para casa.
Las compras gastro del día...
Inventario (para consumir y regalar):
- Vino de Alsacia, todo blanco, en bodega Bestheim, en Bennwihr
- Pastel de cebolla, de muerte (mercado de Colmar)
- Pastel de carne, ok (mercado de Colmar)
- Sardinas y patés/rilletes de atún de Conserverie la belle-iloise, viejas conocidas de La Rochelle, ahora en su tienda de Colmar
- 4 quesos: munster, alsaciano (viejo conocido), de comino y de cabra (comercios varios en Colmar)
- Tarta de queso, mucho aire, defraudó, en Colmar
- Mermelada de fresa y Ruibarbo, para morirse (Haut-Koeningsbourg)
- Galletitas, en Riquewihr
- Terrinas (de jabalí y algo más) y rilletes (pato y oca)
- Pan
Mañana más.
Nos vemos.

















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